Romerías y peregrinaciones de España

Guía de romerías y peregrinaciones de España: las citas imprescindibles ordenadas por proximidad, con fechas y consejos.

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Romerías: la fiesta que se hace caminando

El Rocío es la desmesura del género — un millón de personas, carretas y arenas de Doñana en Pentecostés —, pero la romería española es sobre todo plural: la Virgen de la Barca en Muxía junto al Atlántico, San Juan del Monte en Miranda de Ebro, la Herrería a los pies del monasterio de El Escorial, Ujué en la Navarra media o la Javierada de marzo, que es peregrinación pura.

Canarias eleva el formato a señas de identidad: la Rama de Agaete baila el 4 de agosto, el Pino reúne a Gran Canaria entera en Teror el 7 y 8 de septiembre, la Peña hace lo propio con Fuerteventura en Betancuria, y las Bajadas de La Palma y El Hierro —cada cinco y cuatro años— son acontecimientos que sus islas cuentan por generaciones.

La romería tiene sus propias reglas de disfrute: se madruga, se camina y se comparte. En casi todas, la víspera es tan importante como el día —la peregrinación nocturna a la Peña majorera o el ambiente de los caminos rocieros lo demuestran— y la comida en el entorno del santuario es parte esencial del rito. Calzado cómodo, protección solar y respeto por la dimensión devota, que sigue siendo el corazón de todas ellas: con eso basta para sumarse a cualquiera.

El género tiene además su propio calendario emocional: las romerías de primavera —Ujué, San Juan del Monte, El Rocío— celebran el reencuentro con el campo tras el invierno, y las de septiembre —la Barca, el Pino, la Peña, la Herrería— despiden el verano con la última gran salida colectiva del año. Entre unas y otras, España entera practica el mismo arte: convertir un camino en una fiesta.

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